Autor: Presidente

  • Curso de setiembre: Gestión intercultural del Estado

    Curso de setiembre: Gestión intercultural del Estado

    La enorme diversidad étnica que caracteriza al Perú ha significado un gran reto y una enorme posibilidad. De acuerdo con cifras oficiales, se han reconocido la existencia de 55 pueblos indígenas, que se organizan en más de 6000 comunidades campesinas y 1400 comunidades nativas. Entre estos pueblos, se habla, al menos, 48 lenguas indígenas originarias, algunas en peligro de perderse. Asimismo, somos uno de los siete países del continente americano donde pueblos indígenas permanecen en situación de aislamiento o en contacto inicial.

    Pese a su carácter pluriétnico y multilingüe, el Perú es uno de los países de la región donde las brechas en el reconocimiento de los derechos de estos pueblos han generado profundas desigualdades y postergación de estos colectivos. No obstante, en los últimos años, luego de la entrada en vigencia del Convenio N° 169 de la OIT en 1995, el Estado peruano ha aplicado progresivamente políticas públicas y e implementado marcos normativos orientados a garantizar el ejercicio de diversos derechos a los pueblos indígenas. Estos esfuerzos tienen por finalidad contar con una gestión pública de carácter intercultural preparada para brindar respuestas acordes a las necesidades de este importante sector de la población nacional.

    Los centros de estudios universitarios y técnicos, las empresas privadas, las organizaciones de sociedad civil, los partidos políticos, entre otros, también requieren contar con herramientas formativas que les permitan conocer y respetar la diversidad y, del mismo modo, familiarizarse con las medidas que adopta el Estado para gestionar esta diversidad, proceso que cuenta con una creciente participación de los propios pueblos indígenas.

    Es por ello que el IDD, comprometido con el desarrollo de los pueblos indígenas,  brindará el curso “Gestión intercultural del Estado”, desde el próximo 7 al 30 de setiembre. El mismo será impartido por Daniel Sánchez Velásquez, ex Viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia y por Diana Álvarez Neyra, experta en gestión intercultural y derechos humanos.

     

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  • Curso de noviembre: Acceso a la Justicia en el Perú

    Curso de noviembre: Acceso a la Justicia en el Perú

    La calidad de una democracia se mide también por las posibilidades reales que tienen las personas para el acceso a la justicia en defensa de sus derechos fundamentales. En una sociedad democrática y bajo las reglas de un Estado de Derecho, el acceso a la justicia constituye un elemento de singular importancia para garantizar la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad como fin supremo de la sociedad y del Estado, conforme lo reconoce nuestra Constitución Política.

    El acceso a la justicia también guarda relación con los esfuerzos del Estado para enfrentar distintas problemáticas que inciden en su vigencia, como la discriminación, que es uno de los problemas más graves que afecta a la sociedad pues perpetúa un contexto de desintegración de parte de ciertos sectores e instituciones contra aquellos que son considerados como diferentes y hasta inferiores.

    Desde el IDD estamos comprometidos con la defensa y el fortalecimiento del derecho a la justicia como un derecho humano para garantizar el derecho al desarrollo. Es por ello del 4 al 30 de noviembre brindaremos el curso “Acceso a la Justicia en el Perú”. El mismo será impartido por César Cárdenas Lizarbe, Coordinador Ejecutivo del Programa Nacional de Bienes Incautados (PRONABI), y Daniel Sánchez Velásquez, ex Viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia.

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  • La diversidad nos une, por Daniel Sánchez Velásquez

    La diversidad nos une, por Daniel Sánchez Velásquez

    La diversidad nos une, por Daniel Sánchez Velásquez

    “Todavía nos rehusamos como país a darle un verdadero valor a nuestra diversidad y aún se le niega la posibilidad a muchos peruanos de ser incluidos”.

    Somos un país diverso. Esa es una realidad. Hay 55 pueblos indígenas, población afroperuana, contamos con 48 lenguas originarias habladas por cerca de 5 millones de personas, al año tienen lugar casi 7 mil festividades y más de 250 expresiones culturales son patrimonio inmaterial de la nación. Si bien esto no es un hecho reciente –tenemos más de 11 mil puntos arqueológicos que nos recuerdan que por siglos la diversidad ha sido un aspecto característico del Perú -, en los últimos años ha habido un importante trabajo de reconocimiento de nuestras diversas manifestaciones culturales. Las danzas, los textiles, la música, la cerámica y, sobre todo, la gastronomía se han convertido, merecidamente, en símbolos de orgullo nacional.

    Sin embargo, este reconocimiento se ha centrado, muchas veces, en la manifestación  cultural  y no en los hombres y mujeres que la hacen posible. Así, nos sentimos orgullosos de nuestras 3.800 variedades de papa, pero no valoramos, en la misma medida, a los campesinos y campesinas que juegan un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad y la visibilidad de los conocimientos tradicionales en nuestro país. Celebramos y disfrutamos el festejo con el corazón hinchado por la huella memorable de nuestra herencia africana, no obstante, sobrevive la discriminación que sufren los afroperuanos para hacer efectivo el goce de sus derechos.

    De igual forma, cada año miles de turistas visitan  Puno  para participar de la Fiesta de la Candelaria, una de las más grandes manifestaciones culturales del país. Miles de fotografías de los danzantes –con sus coloridos trajes– circulan por redes sociales y los medios de comunicación, incluso internacionales. Pero poco se reconoce a los artesanos y artesanas que se dedican durante todo el año a confeccionar la indumentaria que los bailarines utilizarán, using técnicas y conocimientos antiguos que han pasado a través de las generaciones.

    Todo ello se suma al hecho de que, aún hoy, como nos indican los datos de la reciente  Encuesta Nacional sobre Percepciones y Actitudes sobre Diversidad Cultural y Discriminación Étnico Racial , uno de cada dos peruanos considera que se discrimina principalmente por el color de piel o los rasgos físicos de las personas, más del 40% cree que todos deberían hablar la misma lengua y casi la mitad de los encuestados piensa que sería mejor si tuviésemos las mismas costumbres. Esto evidencia que todavía nos rehusamos como país a darle un verdadero valor a nuestra diversidad y aún se le niega la posibilidad a muchos peruanos de ser incluidos en la construcción de nuestro proyecto de nación y reconocerla como un activo de nuestro desarrollo humano.

    Es por ello que, en el marco de dos eventos fundamentales como la Semana de la Diversidad Cultural y Lingüística y el Mes de la Cultura Afroperuana, el  Ministerio de Cultura realiza diferentes actividades orientadas a reflexionar sobre los retos de una sociedad diversa como la nuestra, la principal, el reconocimiento de sus protagonistas. Diferentes grupos étnicos y culturales han contribuido mucho en nuestra historia, pero todavía no han recibido la gratitud que merecen. Por eso, hace unos días, hemos rendido homenaje a Catalina Buendía de Pecho, mujer afroperuana, quien hace 135 años entregó su vida para salvar a su pueblo, San José de los Molinos (Ica), de una invasión extranjera, pero que todavía en los libros de historia no aparece como heroína. Revertir estas omisiones reivindicarlos como parte constitutiva de nuestra nación.

    Con este espíritu también se ha aprobado, recientemente, para su prepublicación, la propuesta de estrategia para la salvaguardia y revalorización de los conocimientos, saberes y prácticas tradicionales y ancestrales de los pueblos indígenas, en el marco de la comisión multisectorial que lidera el  Ministerio de Cultura con diversos sectores del Estado y los representantes de estos pueblos. En unos días se iniciará un proceso participativo orientado a recibir los aportes que harán que los conocimientos sobre riego y transporte de agua, las técnicas de teñido con plantas tintóreas, la medicina indígena, la decisión de plantar y cosechar basada en la aparición de determinados animales o el apareamiento de otros, el sistema tradicional de jueces de agua, entre otros saberes valiosos, no se pierdan o sean tomados por terceros sin generar beneficios para las comunidades.

    Todas estas acciones constituyen el primer paso para desarrollar una visión colectiva sobre las prácticas tradicionales y valorar a las personas que con su sabiduría, experiencia, aptitudes y prácticas mantienen y transmiten de generación en generación su identidad cultural y espiritual para beneficio de todos los peruanos y peruanas. Ello reafirma una vez más que, rumbo al bicentenario, uno debe ser nuestro objetivo: que la diversidad nos una.

    Ilustración: Giovanni Tazza

    Fuente: El Comercio, publicado el 10 de junio de 2018.

    Enlace: https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/diversidad-interculturalidad-une-daniel-sanchez-velasquez-noticia-526580-noticia/

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